jueves, 1 de diciembre de 2016

Mensaje a Metanoia

Hace un tiempo escribí un correo privado a una persona que pasó de la izquierda comunista hacia lo que podríamos llamar la extrema derecha, aunque continúa reivindicando la figura de Stalin. Me sobran millones de razones para no poder dar tal giro jamás, pero sí puedo entender que él lo haya dado por culpa de la peste "progre". Por extraño que parezca, en algunas de las cosas en que, sin embargo, estamos muy de acuerdo, están las críticas que ambos hacemos a la mencionada izquierda progre o izquierda del régimen.

Le escribí un correo privado hace poco y tanto fue que le agradó, que decidió responderme en un vídeo:



Buenos días.

Hace tiempo que le ando siguiendo en youtube y sinceramente me supone una gran satisfacción escuchar y ver algunos de sus vídeos. Me presento, no soy ni un franquista ni un falangista ni un fascista de ninguna de sus variables. Muy por el contrario soy un izquierdista al que cada día le da más asco ese pozo de inútiles, perdedores natos, locas del coño, machos omega, gordos con perilla, frikis e intelectuales pedantes en el que se ha convertido este lado de la barricada. Entiendo perfectamente, aunque no comparta del todo su giro, que haya cambiado de bando. Le pongo un ejemplo de cómo ha calado esta degeneración. Hace mucho yo le plantee a un comunista español que el Estado debería obligar a los gitanos a escolarizar a sus hijos y que, si estos persistían en sacarlos del colegio y en no preocuparse de que aprendieran, el Estado debería quitarles la tutela y hacerse cargo de ellos. El muy imbecil progre de los cojones me dijo que es que los gitanos sacan a sus hijos del colegio porque temen que les quiten sus señas de identidad cultural. ¿Qué señas? ¿Acaso va a desaparecer el cante jondo, el zapateao, la música y el baile gitanos que practicamente ya son parte del folclore payo de muchas regiones españolas? No, lo que impediría es que siguiera habiendo gitanos que solo saben pedir, chatarrear, timar, "leer" rayas de la mano y pedirle pisos gratis al Estado. Al final del debate yo, por decir que los niños payos debían tener compañeros gitanos y que los trabajadores payos debíamos también tener compañeros de trabajo gitanos, acabé tachado de racista por quienes defienden que los gitanos sigan en chabolas, barrios de mala muerte, narcosalas, prisiones o malviviendo en los bajos de los puentes entre colchones nauseabundos. Los comunistas occidentales de hoy ya no son esos maestros civilizadores de antes, son más bien como unos padres irresponsables que premian a sus hijos cada vez que suspenden todas las asignaturas. Uno de los vídeos que más me han llamado la atención fue aquel en el que usted habla del cambio de rumbo habido en el PCE tras la caída del muro de Berlín. El abandono de la lucha obrera, sustancial para cambiar el sistema socioeconómico, en pro de las luchas reformistas por los derechos de gays, lesbianas, etc. Desde hace mucho tiempo me he dado cuenta de que a esta izquierda modernilla le importan mucho más las estupideces ridículas como que usemos el femenino neutro o que los semáforos lleven falda antes que hacer que las mujeres obreras cobren el mismo sueldo que sus compañeros hombres por hacer exactamente el mismo trabajo. Me da la impresión, al observar estas reivindicaciones ridículas, que lo que ha ocurrido es que en alguna parte de la historia del siglo XX una izquierda inofensiva para el capital tomó las riendas. La pregunta es cuándo y cómo se dio ese proceso y qué actores intervinieron en ese cambio. Una puntualización... al igual que muchos textos de fascistas, nacionalsocialistas, católicos etc que andan por ahí, usted piensa que este proceso fue causado por la adopción de la estrategia gramsciana de usar las instituciones culturales como trincheras. Yo creo que no en tanto que Antonio Gramsci fue un comunista clásico al que no le interesaba en absoluto la degeneración de la civilización occidental sino muy por el contrario la creación de un espacio social donde el comunismo fuera dominante. Ejemplos de esto serían por ejemplo el arte de David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera, Josep Renau y tantos otros creadores de obras culturales que nada tuvieron que ver en toda esta ola de degeneración. Jorge Berstrynge dijo una vez que todas esas ideas de mierda de que la autoridad es mala, que los niños debían poder hacer lo que quisieran o que la disciplina es algo negativo, etc vienen de esa gran fábrica de basura intelectualoide que fue Mayo del 68. Esto, a su vez, según Verstrynge, se habría debido a que en esa revuelta la mayoría de los dirigentes eran anarquistas y trotskistas, los cuales siempre han tenido en su ADN ideológico una enquistada obsesión antiautoritaria. Yo a su vez añado que debido a tal obsesión es que esas tendencias jamás en su vida tomarán el poder pues una revolución, sea por los medios que sea, implica entender el valor y la necesidad de ser autoritario. Mención especial debería tener el calvo cabrón de Fucault, un tipo que basó todo su pensamiento en decir que todo es burgués y, por tanto, eliminable. Las cárceles, las escuelas...TODO. Sería bueno que haga públicos más documentos acerca de cómo degeneró la izquierda occidental en esa amalgama de locazas y perdedores natos. Le paso un par de links que podrían interesarle: https://sites.google.com/site/civilizacionsocialista/basura-gili-progre-izquierdosa/izquierda-unida-los-eunucos-del-regimen-1 https://sites.google.com/site/civilizacionsocialista/basura-gili-progre-izquierdosa/macartismo-troskista Un saludo

viernes, 4 de noviembre de 2016

Nuevo paradigma neoliberalismo vs estatalismo


La muerte de los grandes relatos, la proclamación del fin de la historia, la falta de una cosmovisión que lo explique todo y la vida en un cambio en continua y frenética transformación producen en el ser humano un cierto pánico existencial. 

El sistema capitalista ha triunfado en todo el planeta y ha implantado la idea de que con dicho triunfo acaba la Historia. Toda alternativa o duda es automáticamente ridiculizada como "utopía", ideas alocadas de juventud o incluso el germen de un genocidio. La contrarrevolución aparece como ese pequeño complejo, ese miedo a parecer raro y marginal. 

La antigua división izquierda-derecha ya no sirve, no funciona. El paradigma actual es estatalismo-neoliberalismo. La contraposición al neoliberalismo está produciendo extraños compañeros de trinchera como son algunos grupos comunistas o de extrema izquierda con algunos grupos fascistas o de extrema derecha. Esta unión o confluencia de objetivos, actualmente, se está dando en lugares y países concretos donde partidarios de ambas tendencias ven más semejanzas en el contrario. En Rusia, donde la llegada del capitalismo salvaje fue un trauma que entró más pronto y más rápido en la sociedad, esta confluencia se dio antes. Los nacionalbolchebiques de Eduard Limonov podrían pasar por meros frikis si no fuera porque son tolerados por el Partido Comunista de la Federación Rusa de Ghenadi Zhiuganov así como que dicho partido a su vez participa codo a codo en manifestaciones con grupos ultranacionalistas monárquicos. La hoz y el martillo ondea junto a iconos religiosos y no es de extrañar.


Ilustración esquemática de la ideología de Alexandr Dughin, asesor ideológico tanto del Partido Comunista de la Federación Rusa como de algunos sectores de la extrema derecha de Europa Occidental.

Las semejanzas entre el comunismo y el fascismo son cada vez mayores no por méritos propios sino porque ante estos dos modelos se ha antepuesto un capitalismo liberal que los ha arrojado a ambos a la misma trinchera del estatalismo.

Ambos abogan por un Estado fuerte que tome decisiones económicas importantes para lo cual necesitan sacudirse el yugo de organizaciones supranacionales tales como la OTAN, Unión Europea, etc.

Ambos son contrarios a la actual cultura de consumo de masas a la cual consideran decadente y perversa y ante la cual prefieren una cultura popular más tendente al folclore y al clasicismo.

Ambos son contrarios al sionismo, si bien los comunistas lo consideran un movimiento de la clase capitalista internacional e interracial y los fascistas como una estrategia secreta de un pueblo al que consideran creador y principal beneficiario del capitalismo mercantil, el pueblo judío.

Detrás de los relatos históricos hay una intención por construir un imaginario colectivo, un sentimiento de unidad nacional, un proyecto de país. Así pues el relato histórico de España podemos verlo plagado de gestas militares protagonizadas por aristócratas y mercenarios del poder de la Iglesia, furia guerrera como casi único valor patrio por encima de la inteligencia, emoción por encima de la razón, fuerza bruta y presteza para encarar cualquier orden, no son más que relatos construidos por las más rancias élites aristocráticas y burguesas conservadoras, castas militares y demás. Construir un nuevo relato, una nueva identidad en el que las clases populares sean protagonistas conscientes para encarar un proyecto revolucionario es una tarea de primer orden.

Crear una consciencia histórica en la cual la perspectiva sea únicamente la de las clases populares y en la que las batallitas dirigidas por y para engrandecer el patrimonio de la aristocracia pasen a un segundo o tercer orden. Como mucho esas gestas serían rescatadas habiéndolas contextualizado y limpiado de toda impureza ideológica. 

Hoy en día estamos en un momento en el que algunos sectores de la extrema derecha se están acercando más a la izquierda social y la izquierda revolucionaria es a su vez un poco más nacionalista, patriota y menos cosmopolita. Todo esto se debe a que el triunfo de la ideología ultraliberal ha colocado a estas dos tendencias en el mismo extremo sin que esta lo quiera. Dicha ideología se nos está presentando como un enemigo común.

Si la izquierda entendiera que el primer patrimonio del cual el pueblo ha de adueñarse es la patria misma quién sabe lo que podría lograrse.